Sólo aparentemente lo que ves de mí aquí y ahora es lo que soy aquí y ahora.
Foto de Ángel Muñoz
miércoles, 14 de marzo de 2012
lunes, 5 de marzo de 2012
Insomne
Habremos de salvarnos de algún modo
del dolor agrietado
de los muros resecos
de la falta de oxígeno
del desamor y el hábito onanista
de arañarnos el párpado.
Oscura y silenciosa
la almohada se calienta
con este pensamiento voraz
insatisfecho, estéril
de culebra y migraña
de desaliento y ruina.
Otra vez el insomnio puntiagudo
con su cara de ausencia
su eco redundante
el paisaje infecundo de las horas vacías.
del dolor agrietado
de los muros resecos
de la falta de oxígeno
del desamor y el hábito onanista
de arañarnos el párpado.
Oscura y silenciosa
la almohada se calienta
con este pensamiento voraz
insatisfecho, estéril
de culebra y migraña
de desaliento y ruina.
Otra vez el insomnio puntiagudo
con su cara de ausencia
su eco redundante
el paisaje infecundo de las horas vacías.
viernes, 2 de marzo de 2012
El estómago de la poesía, un poema de José Blanco
Curiosamente relacionado con mi último post, pero escrito con anterioridad, este poema con corazón de poema de mi querido José Blanco. Lo disparó una conversación a bocajarro entrepoetizada a la que nos empujó nuestro común dinamizador Uberto Stabile.
EL ESTÓMAGO DE LA POESÍA
Poema dialogado con Inma Luna.
Hablamos de escribir de escribir poesía
y la palabra adquiere la cualidad de lo inevitable
confrontamos diferencias reafirmamos complicidades
nos veo como dos rumiantes con el estómago compartimentado
donde fermenta la experiencia tú sientes que no habrá vuelta atrás
la eclosión puede alcanzar proporciones laberínticas puede ser
yo prefiero hablar de alianzas cuanto más manejemos de nosotros mismos
más honesta será acaso tanto más comunicable
sé que no estamos hechos para andar regurgitando sin sabores
desmenuzando daños tratando de digerir un reality
que no hay quien se lo trague no tenemos elección
somos este insomne deglutir en las lindes de la náusea
nuestro estómago modesto y delicado
impone su actividad ciega obstinadamente:
mezcla el contenido y extrae con su ácido
las palabras las palabras del poema
lo que nos sea dable conservar
entre el acíbar y la maravilla
el resto al menos servirá de abono
(Barakaldo, 16 de febrero de 2012)
viernes, 17 de febrero de 2012
A la poesía no se la comen los gusanos
Ayer, recital en el instituto Beatriz Galindo. Después de mi lectura, el poeta Emilio Porta advierte al alumnado de que la poesía es ANTE TODO UN GÉNERO LITERARIO, que no basta con que transmita emoción, que tiene que estar sujeto a unas reglas y ser LITERATURA.
No sé si lo decía por mí, es probable que hablase en general pero..., como yo acababa de leer, y la que se pica ajos come, y la boca me ha sabido a ajo durante toda la noche porque no he podido digerir ese dogma ni mi torpeza al quedarme callada, en aras de aliviar mi tránsito lírico digo que para mí SÍ, la poesía es EMOCIÓN, es transgresión, es conmoción y es denuncia, es rasgar las cortinas opacas y asomarse a lo otro, hablar desde el estómago y desde el corazón, desde los pies, desde las manos y desde las neuronas, darle vuelta a los ojos hasta mirar en blanco, cerrar los párpados para desentrañar lo negro. La poesía es trascendencia y está viva y se retuerce y explora y sale de sí misma. Es un inmenso interrogante, es una enfermedad, un bicho, un pellizco, una sacudida, un grito y un doloroso desnudo desde la humanidad, desde la búsqueda. La poesía es un modo de vida, un trago inextricable, un golpe, un animal; es una combustión, un canto hecho de bilis, de ironía, de deseo, de instinto; una complicidad, un regalo, una angustia, retortijones y miedos, un vértigo, un verbo resbaloso, grumos y atascos, indecisión sobre las teclas, uñas rotas y rabia, rincones llenos de pelusas, clarividencia.
Cuando leo un poema, cuando escucho un poema, cuando escribo un poema, y vibro, no pienso en géneros ni en clasificaciones, me entrego y me emociono, sé que es poesía porque huele a poesía, porque sabe a poesía porque me hace poesía, porque está viva y no se la comen los gusanos.
No sé si lo decía por mí, es probable que hablase en general pero..., como yo acababa de leer, y la que se pica ajos come, y la boca me ha sabido a ajo durante toda la noche porque no he podido digerir ese dogma ni mi torpeza al quedarme callada, en aras de aliviar mi tránsito lírico digo que para mí SÍ, la poesía es EMOCIÓN, es transgresión, es conmoción y es denuncia, es rasgar las cortinas opacas y asomarse a lo otro, hablar desde el estómago y desde el corazón, desde los pies, desde las manos y desde las neuronas, darle vuelta a los ojos hasta mirar en blanco, cerrar los párpados para desentrañar lo negro. La poesía es trascendencia y está viva y se retuerce y explora y sale de sí misma. Es un inmenso interrogante, es una enfermedad, un bicho, un pellizco, una sacudida, un grito y un doloroso desnudo desde la humanidad, desde la búsqueda. La poesía es un modo de vida, un trago inextricable, un golpe, un animal; es una combustión, un canto hecho de bilis, de ironía, de deseo, de instinto; una complicidad, un regalo, una angustia, retortijones y miedos, un vértigo, un verbo resbaloso, grumos y atascos, indecisión sobre las teclas, uñas rotas y rabia, rincones llenos de pelusas, clarividencia.
Cuando leo un poema, cuando escucho un poema, cuando escribo un poema, y vibro, no pienso en géneros ni en clasificaciones, me entrego y me emociono, sé que es poesía porque huele a poesía, porque sabe a poesía porque me hace poesía, porque está viva y no se la comen los gusanos.
martes, 7 de febrero de 2012
Donde no pueden alcanzarme
¡Ah, volver a nacer, y andar camino,
ya recobrada la perdida senda!
(Antonio Machado)
La frente pegada en el cristal,
observo la inclemencia de la que me he librado.
Cada verso me sirve de defensa
contra la bota sanguinaria
que marcha por ahí
espachurrando margaritas.
Me encuentro sola en esta plaza,
la de la incertidumbre y el delirio,
donde no pueden alcanzarme
quienes no saben nada de lo humano,
los que se sientan sobre los portafirmas
en los que archivan hojas de despido
y piden un café, y un bollo.
Lejos de sus impulsos de parásito,
mis poemas silvestres,
mis campos sin abono,
mi voz sin rédito,
mi culo sin asiento,
mis cabos libres,
mi palabra sin siglas.
Todo lo que me deja sin aliento
desde que me pusieron en la calle
por no seguir doblándome bajo su yunta.
miércoles, 1 de febrero de 2012
No sabía que sería poeta
De tus recuerdos infantiles
corre un nuevo tiempo por el jardín.
Te tumbaste en la hierba
y quisiste verme crecer.
(Kate Næss)
corre un nuevo tiempo por el jardín.
Te tumbaste en la hierba
y quisiste verme crecer.
(Kate Næss)
Tengo en mis manos el exquisito número 47 de Cuadernos del Matemático, con quienes colaboro por primera vez.
Me viene a la memoria el tiempo en el que conocí la revista. Aquellos años de poesía despoblada e impropia, llena de recetas, recortes y estiramientos pero con el indulto de las ganas.
Leía la revista y sabía lo lejos que me quedaba todo aquello.
Luego abría el cuaderno rojo, con espiral, imitaba con pobres resultados sobre el hule estampado, en la cocina.
Años antes, cuando iba a clase de mecanografía, en un pisito oscuro con olor a repollo, hacía que copiaba del manual pero nunca copiaba, siempre inventaba historias, disparates, escalofríos..., que luego hacía trizas sobre la papelera.
La tarea ineludible de seguir escribiendo para nadie, para entrenar los dedos, o el corazón.
Ahora leo mis poemas en los Cuadernos del Matemático, junto a poetas, a amigos, a queridos amigos, y me siento mayor. Me leo sin complacencia pero con orgullo, con alegría.
Ya he estado en muchas partes, he conocido a mucha gente, algunas veces he encontrado la manera de decir lo que quiero, algunas veces me he sentido escuchada, algunas veces las palabras me han dado la palabra.
No sabía que sería poeta hasta hace un rato.
El rato que dura media vida.
martes, 31 de enero de 2012
Hacer, dejarse hacer
Ninguna resistencia
blandura
calma.
Las tormentas golpean nuestras cabezas
a veces
de la forma más tonta.
Trazan heridas
descalabros.
Horas buscando el camino de vuelta
al lugar de la paz
al sitio
en el que estaba todo
antes.
El hogar.
Esquivando los cientos de huesos puntiagudos que pueden rajarte la garganta. Modificando el paso para irlo ajustando a una senda menos ortigada, a un campo más abierto. Las palabras exploran, los ojos consideran.
Se van viendo los rayitos de sol, se va templando alrededor el clima.
Abrazo.
Unas notas suaves.
Desenredo.
Replegarse, abandonar las resistencias, dejarse hacer después de haberlo hecho.
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