Foto de Ángel Muñoz

lunes, 19 de enero de 2015

Un caldo gratis y uñas de colores en la caverna, la vie en fucsia, we love CC



Amados walking dead, con vuestros bebés recién nacidos, suegras ancianas, los papás y mamás de otros niños del cole, hijas preadolescentes y frikis solitarios..., sois todos bienvenidos.
Pasean, comen, beben, sorben, miran, whatssapean, suben y bajan escaleras mecánicas y se limpian los mocos, hacen colas, visitan los servicios, la sala de lactancia, entran en probadores y montan a sus hijos en animales motorizados de peluche que se pasean entre esta fauna apocalíptica.
La luz, los olores, la música, la comida, las conversaciones... ¡atrezzo!, un decorado burbujeante y tropical en el que el tiempo se detiene y también lo hace el mundo y sus habitantes, que se quedan afuera, preocupados por cosas que aquí dentro, aquí, que no hace frío, carecen de importancia. Aquí no hay dolor, no hay dolor, saca tu tarjeta de crédito. No importa si en tu casa no hay calefacción, si no tienes seguridad social, si no puedes ir al médico, no te preocupes si tus hijos no pueden estudiar, si no encuentras trabajo con un salario digno, si te echan de la fábrica de cocacola diga lo que diga la justicia. Mira! Tienes sed? Sáciala por sólo cuatro euritos, una botella de medio litro de felicidad. Ves qué bien? Quién no lleva cuatro euritos para comprar el elixir, la chispa de la vida!!! No tienes? No te apures, puedes beber agua, sí, el agua es la fuente de la vida, aquí la tienes, sólo 2,20 medio litro de agua, mmmm, qué rica, qué refrescante, qué aliviadora, como todo este entorno, tan amable, ¡tan diver!

Qué lujo pasearse por este mundo mágico, lleno de seres mágicos con pegatinas decoradas para tus uñas. No te lo habías planteado? Unas uñas brillantes, floreadas, fucsias, doradas, uñas para no sacarlas, uñas para lucirlas. Quiero, quiero, quiero, una uña de cada color, irrompibles y perfectas, falsas, sí, pero... preciosas.

La soledad no existe, ¿lo sabías?, si estás solo, si estás sola, es porque quieres. Ven y súmate al paseo, móntate en un osito, paseáte, mézclate con la masa, cómprate un pingüino, te queremos.

 La soledad es sólo un espejismo, sombras que se reflejan dentro de la caverna. Tú no te dejes engañar. Tú no estás solo. No van a permitirlo. Tómate algo, disfruta.

Mira tus hijas, son felices, ya tienen sitio donde jugar, no hace falta que te esfuerces. Ellas lo pasan bien, ellos saltan y se tiran bolitas de colores y se pierden en ese laberinto de fantasía, dales un poco más de dinero, para otra media horita de imaginación.


Verás qué bien duermen hoy. No soñarán. Estás a salvo.

Ahora, antes de volver a casa, antes de salir a ese mundo del que ya por fin te has olvidado, ahora que casi nada importa, tómate un caldito, haz un poco de cola y tómate un caldito, es gratis, sí, claro también es falso, no sabrá a hogar ni a familia, no importa, no seas ñoño, es gratis.

Ven, te reconfortará.





miércoles, 7 de enero de 2015

Mi vida con Potlach: entrevista a Inma Luna

En el blog El mar de tinta, una entrevista de Mar López

“Mi vida con Potlach” es una de las sorpresas editoriales de los últimos meses. Se trata de una novela que se aleja rotundamente de la mediocridad habitual gracias a la profesionalidad de su autora y la falta de aspiraciones engoladas: difícilmente dejará indiferente a los lectores de buen criterio literario. Su autora, Inma Luna (Madrid, 1966), es periodista y antropóloga. Antes había publicado una gran cantidad de producción literaria, siendo esta su primera novela. Acaba de reeditar su primer poemario, “Divina”, también con Baile del Sol, y otro de sus poemarios más recientes es “Cosas extrañas que sin embargo ocurren”, a cargo de la editorial Cangrejo Pistolero (2013). Atendiendo a su producción en prosa, existe un libro de relatos titulado “Las mujeres no tienen que machacar con ajos su corazón en el mortero” (Baile del Sol, 2008).
Esta entrevista surge por la gran calidad de la novela que tenemos entre manos: “Mi vida con Potlach”. Después de leerla, estábamos deseando conocer a Inma y preguntarle acerca de un buen puñado de cuestiones. Su predisposición para concertar una cita y realizar la entrevista fue inmediata, y comprobamos en persona que su amabilidad es tan grande como la sonrisa que luce en todas sus fotografías. Nos citó en un local absolutamente encantador, y tras un té de nombre evocador y la mejor música de fondo, esto fue lo que nos contó: 

“Mi vida con Potlach”, el proceso
Pregunta: En primer lugar, hasta ahora conocíamos su trayectoria literaria a través de sus relatos publicados, pero principalmente por su poesía, que además nos parece muy íntima, muy femenina y muy personal (que se aleja un tanto de la poesía narrativa)… ¿cómo surge ese salto a la novela, qué sucede?
Respuesta:  Aparte de poesía, siempre he escrito también relatos: para mí, la diferencia esencial entre escribir poesía y narrativa está sobre todo en lo que hay de ficción en cada cosa. En la poesía no hay nada de ficción, es decir, todo lo que pongo sobre el papel es lo que realmente pienso, lo que siento. Quizá no todo lo experimento, pero sí es mi visión del mundo. Ahí no hay nada ficticio, no hay ningún personaje creado. Para eso me habían venido muy bien los relatos, había conocido muchos personajes muy interesantes.
P:  No ha caído en la trampa del poeta que de pronto irrumpe en la narrativa escribiendo prosa lírica o incluyendo poemas entre los capítulos… ¡y queremos darle la enhorabuena por ello! ¿Cómo ha sido la experiencia escribiendo narrativa?
R: Yo tenía una idea en la cabeza: quería contar cómo a veces, aunque nos cerremos a las sorpresas que la vida nos depara, la vida se empeña en irnos cambiando ese trayecto: cómo era casi inevitable que la vida fuese cambiando el camino que tú has elegido. Pero no sabía con qué historia iba a explicar esto. Entonces, como no tenía experiencia en novela, al principio empecé a redactar esquemas, a pensar por capítulos, a hacer la dinámica que puedes encontrar en cualquier taller de cómo escribir una novela. Bueno, pues fui incapaz de funcionar así. Entonces, empecé a escribir de una manera más intuitiva, y en ese otro comienzo surgió Luis, el protagonista de la novela, que en principio yo no sabía ni siquiera si iba a ser un hombre, no lo tenía nada claro.
Pero de repente aparece esta voz y me resulta muy potente. Entonces me dejé llevar absolutamente. Y de verdad que ha sido un personaje agradecidísimo porque me ha contado muchas cosas. Ha habido mucha parte mágica, porque realmente me dejaba llevar. Tenía todas las facetas que yo necesitaba para contar esta historia: esa cierta paranoia, esos problemas que tiene, cómo intenta que su vida se convierta en una cuadrícula para salvarse del dolor… que en realidad es por lo que yo creo que a veces nos volvemos un poco inmóviles, porque creemos que cualquier paso que demos puede hacernos daño. Si no tuviésemos miedo al dolor seríamos mucho más osados. Necesité un trabajo de constancia, que es lo que requiere esto por contra de la poesía, (que para mí no requiere ningún esfuerzo).
Mi vida con Potlach
P:  ¿Cómo describiría la experiencia al darle voz a un protagonista masculino?
R: Ha sido muy, muy, muy interesante porque en cada tesitura que Luis se encuentra yo tengo que pensar como él, y tengo que entender por qué él piensa así, por qué se relaciona de esa manera con las mujeres, qué le ha pasado para tener esos prejuicios cada vez que se enfrenta a una relación, qué miedos le atenazan y por qué… y ver esto desde un punto de vista masculino, cuando yo además he hecho una literatura muy femenina. Ponerme en la piel de Luis ha sido un ejercicio precioso, porque me ha servido a mí también de mucho. Ponerte en lugar del otro pero no de una manera paternalista. Y la verdad es que los lectores hombres me han dicho que le veían bastante real, que era un hombre sensible pero que no parecía algo impostado.
P: ¿Por qué le interesaba meterse en la piel de un personaje con problemas mentales? ¿Hay un por qué?
R:  ¡Eso también fue cosa suya! (Risas). En principio tampoco tenía pensado que tuviese ningún problema mental. Me venía muy bien ese punto de inflexión en un momento de su vida, cómo él empieza con esa crisis brutal que tiene, para que se replantearse qué hacer. Ese aspecto es muy útil para indagar en esa mente, en su forma de ver la vida, y también para ver cómo se enfrenta a otra visión con la que él no está familiarizado, y sobre todo, cómo se da cuenta de que tiene sentimientos que desconocía: intentar ayudar a gente que no conoce, que le ayuden a él…
P:  ¿En qué proyectos literarios está trabajando actualmente?
R:  Estoy trabajando en otra novela, pero igual, con paso lento porque me cuesta, y además casi no corrijo, con lo cual cada página esta destilada absolutamente: tardo muchísimo en escribirla porque no me gusta lo superfluo en nada, ni en la poesía ni tampoco en la novela. No quiero contar cosas que no sean imprescindibles, por eso voy corrigiendo a la vez que escribo, el proceso es lento. Estoy escribiendo una novela que creo que tiene muy poco que ver con ésta tanto en el tono como en los personajes; quería en principio que fuese un poco más ligera porque ésta es un poco densa en algunas partes, pero… ¡no me está saliendo tampoco tan ligera como me gustaría! (Risas). También estoy haciendo un poemario que sacaré para el mes de julio con una editorial de Huelva que se llama Crecida.
Feminismo en la literatura
P:  Actualmente existen movimientos de carácter feminista, de igualdad de géneros, tanto a nivel político y social como, concretamente, literario.  Por ejemplo, se está presentando por muchas ciudades el documental “Se dice poeta” de Sofía Castañón, que reivindica la igualdad de la presencia femenina en todos los ámbitos de la industria de la literatura, y en el que participan escritoras de tu círculo y/o generación. ¿Se siente identificada con estos movimientos? ¿Ha tenido que luchar con más fuerza en alguna ocasión dentro del ámbito literario por ser mujer?
R: Yo he tenido mucha suerte: cuando he querido publicar, he publicado. He escrito mucho de siempre, pero no he querido publicar hasta muy tarde porque todo lo que había escrito no me parecía digno de ser publicado. El primer poemario lo presenté a un concurso y gané la publicación, del que ahora ha salido la segunda edición (“Nada para cenar”). A partir de ahí casi todo me lo han ido pidiendo las editoriales.
Ahora bien: ¿qué le pasa a una escritora?, ¿qué le pasa a una mujer en general? Lo mismo, la misma dinámica que podemos experimentar en cualquier otro campo pasa en la literatura. Casi siempre somos un grupo aparte. No hay todavía un campo abierto de hombres y mujeres en nada: están los hombres, que ocupan la parte genérica de cualquier cosa (del arte, de la literatura…), la parte masculina es la que puede interesar a todo el mundo, siempre nos encontramos con esa barrera.
Me preguntan: ¿tú escribes para mujeres? ¡Pues no, nunca en mi vida he escrito para mujeres! ¿Escribo como mujer? Pues claro, escribo como mujer como pinto como mujer, como aprieto un tornillo como mujer… todo lo que hago en mi vida lo hago como una mujer, y además no reniego de eso para nada. Y lo que siento y experimento no me planteo si es femenino, es que es mío y sale de mí. Pero es que creo que ningún hombre se plantea si lo que hace es masculino. El problema que veo es que todo lo masculino es genérico, como ocurre con el lenguaje, y luego está lo femenino, que casi siempre son intereses que sólo corresponden a una parte de la sociedad. Parece que lo femenino no interesa en general, con ese choque te encuentras siempre. Tenemos que tener una alarma constante.
Por ejemplo, yo noto que me invitan mucho a festivales, a recitales. Pero a mesas redondas me invitan a muy pocas, esas casi siempre son de hombres… ¡salvo que hablen de literatura femenina! Entonces sí me llaman. Estoy segura de que quien lo organiza ni siquiera se acuerda. Tenemos que estar alerta. A veces no sabría decir si es discriminación… que sí que lo es… a lo mejor no voluntaria, pero existe, y se percibe.
Mi trabajo no sólo va destinado a las mujeres: hablo de la vida, que nos interesa a todos, y hablo de la maternidad porque me parece una experiencia relevante, pero no sólo para las mujeres. Este tema sólo se utiliza a nivel universal cuando interesa, es decir, cuando se trata de comprar cosas: si te interesa que los padres tengan en cuenta que tienen que comprar. En general parece que la maternidad es una cosa de la mujer, tanto para bien como para mal. Si quien diese a luz fuese un hombre, ¿te imaginas?, ¡tendría todos los privilegios del mundo! Y la maternidad no es una debilidad: es lo que hace que el mundo siga. El hecho de que ahora esté de moda hablar de algunos temas feministas me parece maravilloso.
Oigo a muchas mujeres más jóvenes que yo: “Soy feminista, pero no radical”. ¡Pero es que tienes que ser radical  hasta el máximo… radicalísima! Nos las cuelan, hay miles de cosas que no eres consciente que estás haciendo o te estás tragando en la tele y esto no tiene que ser así. Tenemos que ser muy radicales, claro que sí: muy radicales pero no en el sentido de ataque, es una cuestión de defensa.
Inma Luna
Cuestiones sociales, literarias y más
P: ¿A nivel global, qué opinión le merece el panorama literario actual de este país?
R: No estoy muy al tanto, pero lo que veo es que hay corrientes subterráneas, gente haciendo cosas que me parecen interesantes. De la literatura española contemporánea no me gusta casi nada. Hay excepciones, pero en general lo que llega a las librerías y lo que aparece en Babelia me parece malo, o por lo menos a mí no me interesa. Coordino un club de lectura y hemos leído cosas muy buenas y otras que te preguntas cómo se pueden publicar y vender durante tanto tiempo. Leímos “La alegría es un té contigo” de Mamen Sánchez… no puede estar peor escrito. Pero es que el último de Julia Navarro (que también lo leímos porque iba a venir a la librería) me pareció nefasto.
En poesía hay cosas que me encantan, y muchas son mujeres. Me encanta lo que están haciendo Ana Pérez Cañamares, Sofía Castañón, Sonia San Román… hay gente que está haciendo un trabajo muy bueno. Pero, ¿cómo está el panorama? Como todo, difícil, la cultura está en declive absolutamente. Luego hay grupúsculos semi mafiosos haciendo cosas de las que no participo, me muevo en ambientes mucho más gratificantes. La gente que he conocido en el campo de la literatura ha sido muy generosa conmigo.
Cuando me preguntan: “¿Vives de la poesía?”, digo: “Sí, vivo de la poesía porque es lo que me da la vida”. Recitar para la gente me encanta, porque hay un punto de conexión preciosa, es como un paso más del libro.
P:  ¿Cuáles son sus principales referentes literarios?
R: Mi diosa es Clarice Lispector, es la escritora que más me gusta y más difícil me parece, pero siempre que la leo pienso: “Yo quiero hacer esto, quiero escribir con esta depuración”. Ella era una mujer que pensaba tanto en la literatura, que todo lo que ha escrito sobre literatura, yo lo firmaría. Es como si leyera lo que pienso, me encanta. Aparte, hay libros sueltos… me gusta volver a los libros de Juan Rulfo, “Pedro Páramo” y “El llano en llamas”, que son dos libros deliciosos; Yasunari Kawabata también me gusta mucho; algunas cosas de Gioconda Belli me parecen muy interesantes, las manos comerciales, quizá. En poesía me gustan Jaime Sabines, Laya…
P: Una de las grandes cualidades que ennoblecen a algunos de los personajes principales de esta novela, es su generosidad sin fisuras, ¿cree que es una de las grandes taras de la sociedad, la falta de empatía y de generosidad entre las personas?
R:  Creo que no está perdido, que hay gente muy generosa, lo que pasa es que no sabemos mucho de ella. Esa gente no llega a los medios de comunicación, se ve mucho más la suciedad que nos rodea, que en esa no hay ninguna empatía, efectivamente.
El otro día fui a una Caixa, tienen un cuaderno con los pisos que venden, lo cogí y estaba lleno de dramas: cada piso de esos se lo han quitado a una familia y lo venden por una miseria. Es tan triste ver eso… ¡que te lo ofrezca una entidad que está ganando millones y millones, y tenga ahí esa exhibición del dolor! Es terrible, es horroroso. Se lo dijimos al director, “Estos son los pisos que quitáis a la gente”. Claro, no saben qué decir porque no pueden justificar eso.
Pero entre esa gente que han echado de los pisos estoy segura de que a su alrededor hay gente generosa que les está ayudando a sobrevivir, porque si no, ¡estarían las calles llenas! Así, hay una red de gente que está ayudando a los que estos están destruyendo. Ayer oía que la gente sigue aguantando gracias a la economía sumergida… mentira, siguen aguantando gracias a las familias, de las pensiones de los ancianos, de los 500 euros de la pensión, esa persona, sus hijos y sus nietos. Si eso no es empatía y generosidad… Esa gentuza nos está robando y además quiere hacernos creer que la culpa es nuestra. Viendo estos agujeros, ¿cómo pueden decir que es inviable la renta básica de Podemos? ¡Suma, suma todo lo que has robado!
P:  Esta novela nos transmite un gran mensaje de aliento, de la superación a pesar de las dificultades… ¿cuál es el mensaje principal que desea transmitir a los lectores?
R: Sobre todo me encantaría que pudiese ayudarnos a estar más abiertos a la vida. Aunque tiene momentos tristes, es esperanzadora. La sociedad está construida sobre unos cánones equivocados. Es un sistema que a veces se olvida de la persona, sólo mira lo superficial.
En la maternidad y la corresponsabilidad, ¿quién decide que una historia de una noche implique ya a dos personas de por vida? Es un tema muy interesante que va en paralelo a la novela. También estoy de acuerdo en lo que tú dices, es una novela de superación, y de descubrimiento. También de sentimientos. No hemos hablado de Potlach, pero no vamos a desvelar quién es… es un personaje que Luis no sabía que le iba a hacer tanta falta, y en realidad la novela es todo el tiempo que comparte con ese personaje, y cómo va formando parte de sí mismo. También es una novela de descubrimiento en ese sentido: cómo él descubre cómo pueden ser las mujeres, (no la que él tenía en su cabeza), cómo puede ser la gente, y cómo puede ser él mismo.
Todo le va haciendo a comprenderse a sí mismo para enfrentarse de otra manera al mundo. Creo que es una buena fórmula para todos: conocernos, entendernos, perdonarnos lo que nos tenemos que perdonar y tener esa visión un poco más relajada y optimista frente a lo que nos rodea.
Para saber más de Inma Luna, mantiene un blog de literatura y aquí encontramos una relación de su bibliografía.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Con el corazoncito tatuado

Para defenderme de todos los rincones en los que se acumula la basura y de los ojos turbios de quienes nunca te miran a la cara.

Lo he decidido muchas veces, pero nunca con tan exagerada determinación.

La alegría, la alegría consciente por encima de mis necesidades de congoja, por encima del arrebato de los miedos, arrasando certezas y obviando incertidumbres, como proyecto y como entrenamiento, la alegría y que el viento nos alborote el pelo y nos contagie.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Divina y sus circunstancias

Mi poemario más reciente, Divina (Baile del Sol), es el primer libro de poemas que concibo como un conjunto. Se trata del relato de una serie de experiencias relacionadas con una educación religiosa represiva que nos afectó a muchas personas de mi generación y de generaciones anteriores, y muy especialmente a las mujeres. Una cuestión de la que se habla poco quizá por lo íntimo de su repercusión.

Aunque no es un poemario rencoroso, sí pretende ser un ajuste de cuentas con el pasado, con el tiempo y el disfrute que nos hicieron perder, con los miedos, con el peso de la culpa que nos obligaron a arrastrar y con todas las consecuencias que esa carga ha tenido en nuestro posterior recorrido vital.

El libro está exquisitamente ilustrado por Loreto Rodera que recoge de un modo sintético y estremecedor este paseo por la infancia y la adolescencia, por el deseo de descubrir y las ataduras con las que intentaban alejarnos de lo hermoso, de lo alegre, de lo natural.

Cuando empecé a trabajar en estos poemas, pensé que el camino iba a resultar doloroso, sin embargo, parece que los traumas estaban digeridos y los versos fluyeron casi con placer. La ironía y el humor siempre ayudan a masticar pasados ásperos.

Aquí os dejo algunos enlaces en los que se habla de Divina:

Proyecto desvelos, por Agustín Calvo Galán

El rompehielos, por Ariadna García

Literaturas.com, por Miguel Baquero

Revista vísperas, por Ismael Cabezas







lunes, 24 de marzo de 2014

ANTROPOESÍA DEL TIEMPO: UNA MIRADA A LA VOZ POÉTICA DE INMA LUNA

J. Seafree/Ensentidofigurado


Aunque haya personas que puedan vivir sin poesía, los que no podemos sabemos que nuestra dedicación y pasión no hacen daño al resto de la humanidad; más aún, estamos convencidos de que a todos nos iría mejor si los versos estuvieran presentes cada día en la vida de tantos seres. Inma Luna (Madrid, 1966) lo demuestra a todas luces en cada uno de sus poemarios. Los versos son casi una urgencia: la magia de lo cotidiano y la lucha que en ello se encierra. Porque, aunque alguna de sus líneas diga lo contrario, la autora no tiene miedo a hablar consigo; y los poemas van transformándose en una especie de ojos entreabiertos, en un catalejo para las palabras sentidas…, en una lupa-imagen de los sentidos, a veces para saborear un delicioso manjar, otras para moldear con sosiego cualquier hermoso barro.

Versos que miran con firmeza, en un transcurrir del tiempo regado, más todavía, invadido, por la resistencia que habita su poesía. Poemas con vocación de relatos, en los que la sensatez o no de los sentimientos anticipa ese fluir en espiral de la belleza en la sombra, de la vida contada entre lo que acontece fuera y lo
que habita dentro.

 En la memoria, en los abrazos, en la espera, las vestiduras poéticas niegan y retroceden apariencias; persisten a pesar de algunas derrotas; sucumben acaso en el inconsciente; pero, al final, la voz sincera
acude al rescate, deslumbrante, vehemente. Los instantes y los gestos pueden dejar de ser efímeros; la alegría y el amor tienen la obligación de convertirse en sillares purificados de la existencia. Las estancias soñadas o habitadas forman parte de nosotros mismos. Cada página del calendario es una verdad que la poesía nos desvela y tantas estrofas de Inma Luna retumban luminosas en ese tejer de palabras, de razones ciertas, temidas, anheladas; colores siempre de lo que se afronta y de lo que se busca.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Taconeos dichosos


Algunas personas tenemos la suerte de encontrar en nuestro camino a gente maravillosa. A mí me pasa a menudo. Eloisa Pardo es una de ellas. Cuando presentó mi libro "Cosas extrañas que sin embargo ocurren" todo el mundo pensó que éramos íntimas cuando apenas habíamos coincidido unas cuantas veces en la vida y ni siquiera habíamos mantenido una conversación medianamente larga. Aquí os dejo su texto, lleno de guiños y de generosas miradas. 




Presentación de Inma Luna.
Poemario “Cosas extrañas que sin embargo ocurren”

 “Gracias a Inma por estos momentos mágicos de encuentro con la poesía. Poesía con mayúsculas.
Y gracias a Fernando y Lola por hacerlos posibles y agradables.
Estamos aquí para presentar y disfrutar el quinto poemario de Inma, un libro intimista y curativo, poesía ilustrada con los originales dibujos surrealistas de Angelino Carracedo. Un libro joya.
Hacer una etopeya de Inma Luna es fácil, basta con leer sus poemas, sus relatos, escucharla.
Dice que utiliza la poesía para comprender y comprenderse.
En una cita que encabeza uno de sus poemas se lee: “Inspiración: respiración consistente en respirar cotidianidad para espirar poesía” y eso lo hace ella a la perfección, recoge el asombro de lo cotidiano, la incredulidad de la dureza y las esquinas desconchadas de la vida y nos entrega un libro como bálsamo.
Este poemario es el resultado de su lucha contra el dolor, lo deja patente en sus versos, embelleciendo, “con los pujos insensatos del que no sabe bien lo que le espera”, la fatalidad, masticando vértigos y sorteando los resortes del miedo.
Imaginativa y  observadora, dice que no le interesa lo críptico y es felizmente irónica, si continuamos con la etopeya.
También nos regala poesía en imágenes. Fotografías preciosistas que descubre a su paso.
Lo cierto es que Inma  encuentra. Sale a la calle y encuentra, pero no es suerte, encuentra porque ya sale de su casa con la imagen y el verso en la retina.
Lleva en los ojos el diafragma incorporado. “Estar allí cuando ocurre lo nuevo/, cuando hay que estar/. Ser capaz de avistar lo que nadie percibe/, explorar el rumor/, virar los ojos hacia lo inaprensible/, distinguir lo latente, el potencial”. Sólo tiene que disparar en el momento preciso en el que imagen y palabra coinciden. Y luego nos regala el resultado. La obra.
Dice en un poema lejano que nadie la conoce, ni su psiquiatra, ni la alcachofa de la ducha, ni su taza de café, ni sus pestañas. En otro, nos revela que hay gente que atrae lo bueno, que lo encuentra, que se tropieza siempre con lo hermoso, que por donde camina nunca llueve y, si lo hace, la lluvia es siempre amable y redentora. Ella sabe que el mundo es un estímulo constante.
Inma se refresca los talones sacándole más vida a las calles mojadas, teme parir un pez naranja y viene de un cuento de hombres y mujeres.
Puede que, a veces, no esté limpia, no tenga nada para cenar o le pasen cosas extrañas.
Alguien cercano a ella, dijo que Inma es corazón y ritmo, es taconeo, danza y paso de baile.
Yo añado que es el viento que agita la canasta, es pompa de luz y rastreadora de lugares abandonados.
Como mínima biografía y, para intentar conocerla, nada mejor que leer lo que Inma dice en  un texto: “No sabemos nada. Casi nada. Recordar y atesorar lo que nos hace grandes: las manos apretadas, los abrazos que traspasan la ropa, las palabras sentidas y sus ojos, el olor novedoso de mi nieto, mis hijos y su arrojada forma de crecer, mi madre enviándome guasap imposibles que acaban en tequieros, el recuerdo-pellizco de mi padre, las mujeres que recitan su vida en comuna 8, los paréntesis llenos de luciérnagas, las lluvias redentoras, las borracheras que dan frutos femeninos y hermosos, el baile, la pelea, las voces y los versos, tantas complicidades, las historias que se pueblan de gente que te acompaña siempre, cada mirada, cada sueño, cada descubrimiento, los hombres y mujeres luminosos que no dejan de cruzarse contigo, ese amor nuestro y delicado… y esas cosas extrañas que sin embargo ocurren”.
Ahora quiero, porque es mucho mejor, después de este pequeño rastreo por todas las tangentes que llevan su huella, que sea ella la que nos descubra y desgrane su poemario; de mi cosecha sólo puedo decir que me ha encantado hacer esta pequeña introducción, que me tiene a su disposición  y que, a cambio, sólo le pido que me deje acompañarla a partir de ahora, taconeando juntas, en nuevos pasos de baile”.



Librería Punto y Coma.

Imbricados amigos y palabras,

                                   música y libros.

domingo, 16 de febrero de 2014

Inma Luna y la poética de la necesidad

‘Cosas extrañas que sin embargo ocurren’, de Inma Luna

El número 22 de la colección de poesía ilustrada de Cangrejo pistolero, editado en octubre de 2013, habla de la extrañeza de las cosas que nos ocurren. Inma Luna  (Madrid, 1966) continúa su trayectoria literaria con la edición de este Cosas extrañas que sin embargo ocurren, que es el fin de una poética comenzada con Nada para cenar (2006) yEl círculo de Newton (2007) y delimitada definitivamente en los últimos libros, No estoy limpia (2011) y Existir no es otra cosa que estar fuera (2012).
Las Cosas extrañas que sin embargo ocurren, ilustrado por Angelino Carracedo, es un golpe de cotidianidad lírica en el que suena con voz potente el tintineo de la resistencia personal y los anhelos de la rutina. Versos para rescatar el día a día, para escribir los problemas y los minutos de dicha, para extrañar al padre, para atravesar salas de espera, para tomar el primer café de la mañana.
cosas extrañas
El poema que da título al poemario, y que lo inicia, narra con pedazos de surrealismo un día cualquiera, presta atención a los sucesos extraños de la normalidad e introduce al lector en el mundo personal de una experiencia vivida que casi es una resistencia. Aunque Inma lo llama lo insólito, aquello que está debajo del alquitrán y busca la superficie, lo cierto es que la poética redunda en lo que está visible, en la lucha del sujeto con los obstáculos de lo rutinario. Una pareja soñando el horario de un trabajo, persiguiendo las migas del mantel en una casa de alquiler, tirados en la balsa: “éramos dos y parecíamos el mundo, ése que imaginamos”.
Inma Luna presenta un imaginario de lo privado, asaeteado por una sociedad en crisis que saca sangre, que firma despidos tomando un bollo y un café, en el que afloranleitmotivs familiares, la preocupación por la hija, la enfermedad del padre, salas de hospital que resultan un ring de boxeo, los números rojos o la resignación de quien tiene lo justo, de quien ansia otro mundo sabiendo que no existe: “agradecer que todo sea posible”.
La poética del poemario la define muy bien la cita de Albert Lladó: “Inspiración: respiración consistente en respirar cotidianidad para espirar poesía”. Inma Luna cuenta historias, relata las modulaciones de una paria que reclama revolución cosmética, soltarse la melena, desbocar los moños y las conciencias en “Apologías del pelo revuelto”. Esa cotidianidad habla con un verso claro, de dicción larga y endecasílabos que acaban por desfigurarse en el torrente de la prosa poética. Hay espacio en ese rincón para el imaginario literario, para las lecturas de hospital y los símbolos metaliterarios, cuando la voz del sujeto recuerda a Kundera y la crudeza de la muerta, cuando recuerda al Fogg de Paul Aster.
Inma Luna y la poética de la necesidad: nadar entre tigres, navegar contra el peso del presente, contra la ausencia de otro futuro. Hay mucho de nosotros en estas Cosas extrañas que sin embargo ocurren, mucho de navegar contracorriente y de vivir al día, de maldecir las dificultades y disfrutar del espacio de lo íntimo. Así ha empezado la segunda década del siglo XXI, así lo narra Inma Luna, como en el poema, la mujer más feliz de su vida.