Foto de Ángel Muñoz

viernes, 17 de noviembre de 2017

Artículo sin opinión


Me dice Julio Castro que ya no escribo artículos. Le contesto que no tengo opiniones y me asegura que eso ya es una opinión. Lo dudo, pero escribo. Y es cierto; no se trata de ninguna impostura. Tampoco es cuestión de ponerme cínica o situarme en el, siempre mejor visto, privilegiado palco de los escépticos. No. Es una cuestión de salvaguarda, de alejamiento, de ablución. Nihilista me llamaba Julio ayer, que tenía interés en soltar el turnegeviano adjetivo y le facilité la excusa. Puede que un poco, sí, un poco de nada para que no me arrase el artificio. Un poco de nada porque hay demasiado de mucho. Una separación lo suficientemente amplia para ridiculizar lo que mirado desde tan cerca nos suena imprescindible. Desde este lejano punto de vista, la Tierra puede no parecer muy interesante, digo, sumándome a la reflexión de Carl Sagan, observando aburrida junto a él este punto azul pálido mientras me concentro en otros ritmos.

Escucho los latidos de mi cuerpo, de los cuerpos cercanos, los que hay que cuidar, los que nos cuidan. Sin muchas injerencias permanezco atenta a esas necesidades. Luego, me fijo en el hombre que pesca, en la mujer que saca los ajos de una tierra que decidió plantar; me fijo en lo que crece a pesar de la falta de lluvia, observo las mareas y a los niños que corren hacia nada, por el placer del juego.

Evito tener que cuestionar si lo que me interesa está justificado; si tengo que explicar de qué manera se adecúa a la nueva moral de quincalla; si soy lo suficientemente comprometida como para escribir en Facebook o en Twitter y seguir engordando mi calificadora imagen. Lo evito. Me alivia no tener que firmar alegatos coherentes. Poder contradecirme en el mutismo.

Así que sí, me alejo, desopino. No entro a debatir sobre causas ficticias, que nada tienen que ver con la poesía o los tomates (cosas que sí me siguen importando). La imposición de cánones en el escaparate, barnizados y huecos, me aleja con su fuerza centrífuga de análisis convencionales. Hay que aflojar. Liberarse de la mercadotecnia de la idea. Todo está en venta, disponible, y nos parece gratis. Ideología adulterada en la que sumergirse sin respirar. Gritar consignas feministas, independentistas, patrióticas o libertarias como hombres y mujeres anuncio. Enroscarnos en un discurso aprendido que nos convierte, al fin, en meros estereotipos de la simplificación.

Un apartarse lejos también de cualquier intención victoria o aplauso, para irme al cine, de paseo, escuchar música o abrazar a la gente que quiero; leer, pintar, escribir y quedarme mirando cómo pasa la tarde; cocinar o salir a cenar, darme un baño en el agua salada o quedarme en la cama, trabajar o pintarme las uñas. Hacer, pensar y decidir en un espacio de silencio en el que nada debe ser mostrado y sometido a evaluación. Instalarme en una bonhomía amplia sin importarme cuan ingenua pueda parecer. Callarme. De una vez.Me dice Julio Castro que ya no escribo artículos. Le contesto que no tengo opiniones y me asegura que eso ya es una opinión. Lo dudo, pero escribo. Y es cierto; no se trata de ninguna impostura. Tampoco es cuestión de ponerme cínica o situarme en el, siempre mejor visto, privilegiado palco de los escépticos. No. Es una cuestión de salvaguarda, de alejamiento, de ablución. Nihilista me llamaba Julio ayer, que tenía interés en soltar el turnegeviano adjetivo y le facilité la excusa. Puede que un poco, sí, un poco de nada para que no me arrase el artificio. Un poco de nada porque hay demasiado de mucho. Una separación lo suficientemente amplia para ridiculizar lo que mirado desde tan cerca nos suena imprescindible. Desde este lejano punto de vista, la Tierra puede no parecer muy interesante, digo, sumándome a la reflexión de Carl Sagan, observando aburrida junto a él este punto azul pálido mientras me concentro en otros ritmos.

Escucho los latidos de mi cuerpo, de los cuerpos cercanos, los que hay que cuidar, los que nos cuidan. Sin muchas injerencias permanezco atenta a esas necesidades. Luego, me fijo en el hombre que pesca, en la mujer que saca los ajos de una tierra que decidió plantar; me fijo en lo que crece a pesar de la falta de lluvia, observo las mareas y a los niños que corren hacia nada, por el placer del juego.

Evito tener que cuestionar si lo que me interesa está justificado; si tengo que explicar de qué manera se adecúa a la nueva moral de quincalla; si soy lo suficientemente comprometida como para escribir en Facebook o en Twitter y seguir engordando mi calificadora imagen. Lo evito. Me alivia no tener que firmar alegatos coherentes. Poder contradecirme en el mutismo.

Así que sí, me alejo, desopino. No entro a debatir sobre causas ficticias, que nada tienen que ver con la poesía o los tomates (cosas que sí me siguen importando). La imposición de cánones en el escaparate, barnizados y huecos, me aleja con su fuerza centrífuga de análisis convencionales. Hay que aflojar. Liberarse de la mercadotecnia de la idea. Todo está en venta, disponible, y nos parece gratis. Ideología adulterada en la que sumergirse sin respirar. Gritar consignas feministas, independentistas, patrióticas o libertarias como hombres y mujeres anuncio. Enroscarnos en un discurso aprendido que nos convierte, al fin, en meros estereotipos de la simplificación.

Un apartarse lejos también de cualquier intención victoria o aplauso, para irme al cine, de paseo, escuchar música o abrazar a la gente que quiero; leer, pintar, escribir y quedarme mirando cómo pasa la tarde; cocinar o salir a cenar, darme un baño en el agua salada o quedarme en la cama, trabajar o pintarme las uñas. Hacer, pensar y decidir en un espacio de silencio en el que nada debe ser mostrado y sometido a evaluación. Instalarme en una bonhomía amplia sin importarme cuan ingenua pueda parecer. Callarme. De una vez.

2 comentarios:

Chica de Brillitos Dorados dijo...

Hola! Me ha encantado tu blog, la verdad que tus palabras son originales y realmente me gusta lo que dices. Desde ya te sigo! Espero y te des una vuelta por mi blog: chicadebrillito.blogspot.com
Espero tu visita, saludos!

obatkuatjakarta dijo...

thank you for sharing

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