Foto de Ángel Muñoz

miércoles, 19 de marzo de 2014

Taconeos dichosos


Algunas personas tenemos la suerte de encontrar en nuestro camino a gente maravillosa. A mí me pasa a menudo. Eloisa Pardo es una de ellas. Cuando presentó mi libro "Cosas extrañas que sin embargo ocurren" todo el mundo pensó que éramos íntimas cuando apenas habíamos coincidido unas cuantas veces en la vida y ni siquiera habíamos mantenido una conversación medianamente larga. Aquí os dejo su texto, lleno de guiños y de generosas miradas. 




Presentación de Inma Luna.
Poemario “Cosas extrañas que sin embargo ocurren”

 “Gracias a Inma por estos momentos mágicos de encuentro con la poesía. Poesía con mayúsculas.
Y gracias a Fernando y Lola por hacerlos posibles y agradables.
Estamos aquí para presentar y disfrutar el quinto poemario de Inma, un libro intimista y curativo, poesía ilustrada con los originales dibujos surrealistas de Angelino Carracedo. Un libro joya.
Hacer una etopeya de Inma Luna es fácil, basta con leer sus poemas, sus relatos, escucharla.
Dice que utiliza la poesía para comprender y comprenderse.
En una cita que encabeza uno de sus poemas se lee: “Inspiración: respiración consistente en respirar cotidianidad para espirar poesía” y eso lo hace ella a la perfección, recoge el asombro de lo cotidiano, la incredulidad de la dureza y las esquinas desconchadas de la vida y nos entrega un libro como bálsamo.
Este poemario es el resultado de su lucha contra el dolor, lo deja patente en sus versos, embelleciendo, “con los pujos insensatos del que no sabe bien lo que le espera”, la fatalidad, masticando vértigos y sorteando los resortes del miedo.
Imaginativa y  observadora, dice que no le interesa lo críptico y es felizmente irónica, si continuamos con la etopeya.
También nos regala poesía en imágenes. Fotografías preciosistas que descubre a su paso.
Lo cierto es que Inma  encuentra. Sale a la calle y encuentra, pero no es suerte, encuentra porque ya sale de su casa con la imagen y el verso en la retina.
Lleva en los ojos el diafragma incorporado. “Estar allí cuando ocurre lo nuevo/, cuando hay que estar/. Ser capaz de avistar lo que nadie percibe/, explorar el rumor/, virar los ojos hacia lo inaprensible/, distinguir lo latente, el potencial”. Sólo tiene que disparar en el momento preciso en el que imagen y palabra coinciden. Y luego nos regala el resultado. La obra.
Dice en un poema lejano que nadie la conoce, ni su psiquiatra, ni la alcachofa de la ducha, ni su taza de café, ni sus pestañas. En otro, nos revela que hay gente que atrae lo bueno, que lo encuentra, que se tropieza siempre con lo hermoso, que por donde camina nunca llueve y, si lo hace, la lluvia es siempre amable y redentora. Ella sabe que el mundo es un estímulo constante.
Inma se refresca los talones sacándole más vida a las calles mojadas, teme parir un pez naranja y viene de un cuento de hombres y mujeres.
Puede que, a veces, no esté limpia, no tenga nada para cenar o le pasen cosas extrañas.
Alguien cercano a ella, dijo que Inma es corazón y ritmo, es taconeo, danza y paso de baile.
Yo añado que es el viento que agita la canasta, es pompa de luz y rastreadora de lugares abandonados.
Como mínima biografía y, para intentar conocerla, nada mejor que leer lo que Inma dice en  un texto: “No sabemos nada. Casi nada. Recordar y atesorar lo que nos hace grandes: las manos apretadas, los abrazos que traspasan la ropa, las palabras sentidas y sus ojos, el olor novedoso de mi nieto, mis hijos y su arrojada forma de crecer, mi madre enviándome guasap imposibles que acaban en tequieros, el recuerdo-pellizco de mi padre, las mujeres que recitan su vida en comuna 8, los paréntesis llenos de luciérnagas, las lluvias redentoras, las borracheras que dan frutos femeninos y hermosos, el baile, la pelea, las voces y los versos, tantas complicidades, las historias que se pueblan de gente que te acompaña siempre, cada mirada, cada sueño, cada descubrimiento, los hombres y mujeres luminosos que no dejan de cruzarse contigo, ese amor nuestro y delicado… y esas cosas extrañas que sin embargo ocurren”.
Ahora quiero, porque es mucho mejor, después de este pequeño rastreo por todas las tangentes que llevan su huella, que sea ella la que nos descubra y desgrane su poemario; de mi cosecha sólo puedo decir que me ha encantado hacer esta pequeña introducción, que me tiene a su disposición  y que, a cambio, sólo le pido que me deje acompañarla a partir de ahora, taconeando juntas, en nuevos pasos de baile”.



Librería Punto y Coma.

Imbricados amigos y palabras,

                                   música y libros.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Día bonito y personas más bonitas aún. Masticar y degustar poesía, manjar literario con fácil y agradable digestión. Postre dulce con dos guindas.

Mari Carmen Estévez.

Eloisa Pardo Castro dijo...

Lo hice con sumo cariño y fue un placer leerte y seguirte para poder realizarlo con la justicia que merece tu forma de jugar con las palabras.
También a mi me gusta encontrarme con personas especiales y tengo que darte las gracias por ello. A tu disposición, siempre. Un abrazo.