


Jorge también se ha dado cuenta. Se le revolvió el cuerpo al contemplar lo ramplón del entorno. Lo que pesan las puertas cerradas a la belleza. Hoy me ha enviado esta infusión de horizontes patagónicos. Un modo de retomar la perspectiva. La semana pasada le decía que somos más libres de lo que nos creemos. A veces necesito que alguien me lo recuerde. Gracias por la luz.
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