
Ahora me han hecho herida unas sandalias viejas.
¿Cómo puede hacer daño algo a lo que se supone que ya deberías estar acostumbrado?
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(Poema de Nada para cenar, LFC Ediciones, 2006)
(La foto la tomé en el metro de Londres, en agosto 2009)
5 comentarios:
Los amores también lo hacen aunque llevemos toda una vida vistiéndonos de ellos.
Besazos, guapi.
Alguien ha cambiado, o tú o las sandalias. Todo cambia, pero lo malo no es cambiar, sino hacerlo solo.
Claro, Isa, no terminamos de acostumbrarnos.
Lagarto querido, cambiar sola, más que malo es inevitable y muchas veces preferible a adaptarse a cualquier calzado o andar poniéndose tiritas en las heridas.
Besos.
De hecho los zapatos viejos siempre terminan haciendo daño. Cambiamos siempre, y mejor es aprender y soltarse de lo que se ha hecho un estorbo para caminar.
De hecho, a mi me encanta comprar zapatos nuevos...
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