Foto de Ángel Muñoz

viernes, 21 de enero de 2011

Carpaccio de aridez




La ausencia de sabor
la falta de saber
la cara vista de la piel
desprendiéndose en lascas
carpaccio epidérmico de la aridez.

Baja el volumen
se aniña
adormecido el seso
el hueso flácido.

Anestesia en las vocales
vacío matemático funcional
puro plástico.

Abro las agallas
por dejadez
conecto
con algo
rojo
que me tira del cuello
hasta el asentimiento.

Luego
vuelvo a aprender.
           No está todo perdido.
Dejo que los locos
entren en la casa
y sigan torturando
los renglones.

Los dejo entrar
les permito acabar con el vacío
que hagan algo de mí
algo conmigo.

Irremediablemente
ellos me habitan
y a golpe de chasquidos espasmódicos
desarticulan la títere que fui
aquélla que sumaba los ceros
y siempre le daba positivo.









2 comentarios:

GASTROPITECUS GLOTÓN dijo...

No se porqué, pero tu carpaccio me hizo tener mucha sed y ganas de nadar:


"Tal vez el mar. Sólo el mar
devuelve a la piel sus palabras
y los huesos se nos vuelven delfín.
Porque los días en la ciudad
resquebrajan la piel,
Luna, es cierto lo que dices,
no sólo porque Ana Botella
nos engañe con el sulfúrico
y otros gases mortales,
porque también nos arañan
los horarios, las noticias,
la hora de dormir
cuando no hay ganas,
porque también es mentira
la cosmética y la música
de tantas utopías y los versos
que no nos atrevimos a morder.
Sólo el mar, tal vez el mar.
Ve a nadar y olvida siempre la ropa.
Siempre fuiste delfín. O sirena."

Luna dijo...

Pues resulta que antes de leerte ya te había hecho caso. Graaaacias!