Lo he decidido muchas veces, pero nunca con tan exagerada determinación.
La alegría, la alegría consciente por encima de mis necesidades de congoja, por encima del arrebato de los miedos, arrasando certezas y obviando incertidumbres, como proyecto y como entrenamiento, la alegría y que el viento nos alborote el pelo y nos contagie.
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