
Sólo aparentemente lo que ves de mí aquí y ahora es lo que soy aquí y ahora.

Foto de Ángel Muñoz
martes, 25 de noviembre de 2008
Guadalajara en un llano

lunes, 24 de noviembre de 2008
sábado, 22 de noviembre de 2008
El sabor del viaje

Esta cita, que también aparece en el último relato de mi libro, me viene al pelo para hacer un suculento recorrido por lo que ha dado de sí nuestro último periplo mediterráneo: Barcelona, Venecia, Liubliana, Zagreb, Zadar, Trieste, Venecia.
Empezamos en Barcelona. Comimos en el barrio de Sants, muy cerca de la estación en un restaurante tradicional que se llama La Masía del Rocxi. Lástima que ese día estuviera un poco resacosa porque la propuesta era exquisita. Tomamos de primer plato una cazuela de mejillones, gambas y caracolas a la marinera. Después, cigalas a la plancha y un arroz de pato, setas y caracoles con un sabor contundente y sabrosísimo. Lo malo, ya digo, que mi estómago no se encontrara en su momento más receptivo.
La siguiente parada digna de reseña gastronómica fue en Venecia, bueno en los alrededores, concretamente en Favaro Veneto. Allí, en la vía Triestina, se encuentra la pizzería Da Piero, un lugar en el que no encontraréis ni un sólo turista y sí muchas fotos familiares del tal Piero que, además, estaba por allí sentado, vigilando el negocio. Pedimos una ensalada de frutos del mar, con un poquito de brandada de bacalao, algunos mariscos y mejillones, correcta aunque sin sabores que apasionaran. De segundo, escalopines al limón, también buenos aunque no sublimes. De postre pedí un tiramisú y estaba muy rico de sabor aunque el color era extrañamente amarillo. Me gustó más el lugar, por lo auténtico, que la comida pero aún así creo que merece una visita.
El restaurante en el que cenamos en Liubliana estaba junto al río pero no recuerdo su nombre. Destacaría una rica sopa de ajo, con queso, servida dentro de un panecillo vaciado (ya había probado algo parecido en Praga). Exquisito sabor y deliciosa textura, con las tiritas de miga que va desprendiendo el raspar de la cuchara, hummmm. Muy, muy buena. De los segundos platos, poca cosa que decir, así que pasamos al postre que era un strudel de manzana con queso ricota para morir del gusto y otro dulce típico del que no recuerdo el nombre y que era también similar al strudel pero con semillas de amapola, también bueno pero no tanto como el primero.


martes, 18 de noviembre de 2008
El secreto de Alejandro
Alejandro Palomas acaba de quedar finalista del Premio de Novela Ciudad de Torrevieja con El secreto de los Hoffman. Me lo contó el otro día, cuando me hizo el honor de presentar mi librito en la librería Proleg, de Barcelona. Desde la semana pasada lo he visto por todos los escaparates y me alegro un montón. Estuvimos charlando un rato, con él todo parece fácil, me hizo algunas recomendaciones para avanzar en mi novela y las pienso seguir tan al pie de la letra como me permita mi desobediente espíritu fabulador.
Las novelas de Alejandro dan libertad a sus personajes, los dejan explicarse, avanzar, mostrarse en sus palabras... Y ya estoy deseando hincar el diente a su secreto.
sábado, 15 de noviembre de 2008
Gracias por el dulce sabor de los ajos
GRACIAS.
Me hizo feliz encontrarme con todos los que me acompañaron en FNAC en la presentación del libro. Me hicieron sentirme a gusto, abrazada.
A pesar de las ausencias, las presencias me dieron calorcito.

Yolanda Pérez Herreras me acompañó en la mesa. Dijo hermosas palabras sobre las sensaciones que le había transmitido mi libro. Tenía escrita una presentación incluso antes de que yo le pidiera que estuviera a mi lado, así que leyó esas primeras impresiones y logró emocionarme.

En tu boca y en la mía era el título de su acción poética. Llevó un gran chupachup, lo metió en una bolsa y lo hizo trizas al ritmo de los títulos de mis cuentos...





Se vendieron todos los libros. Pablo me prometió que el lunes habrá más. Que Las mujeres no tienen que machacar con ajos su corazón en el mortero será el best seller de estas navidades.
jueves, 13 de noviembre de 2008
Hoy, en Malasaña, abrimos la caja
La poesía insumisa de 'las Pandoras' se cita en el Bukowski Club de Malasaña
Las escritoras Roxana Popelka, Inma Luna, Mada Alderete y Déborah Vukusic celebran un encuentro con la poeta canaria Ángela Ramos.
Cuatro de las escritoras reunidas en la antología 23 Pandoras que prepara la editorial tinerfeña Baile del Sol sobre nueva poesía alternativa española, Roxana Popelka, Inma Luna, Mada Alderete y Déborah Vukusic, celebrarán un encuentro poético en el Bukowski Club de Malasaña (21.00 horas). Junto a ellas participarán Ángel Petisme, Lucas Rodríguez, Matías Escalera y la escritora grancanaria Ángela Ramos. El acto forma parte del proyecto de promoción de la literatura canaria Acercando Orillas. Literatura sin fronteras desarrollado por Baile del Sol en colaboración con el Gobierno de Canarias. La iniciativa está dirigida a promover y difundir en el exterior la literatura hecha en las Islas y a facilitar el encuentro de escritores canarios con sus iguales fuera del Archipiélago.
martes, 11 de noviembre de 2008
El pulpo de Will
Conocí a Will Rodríguez en el DF y enseguida noté que de sus manos brotaba tinta, tinta de pluma y tinta de pulpo. De esta manera, leer sus cuentos sólo supuso la constatación de esta apariencia. Will vive como escribe y esto, aunque parezca una obviedad, no está al alcance de cualquiera. Esta coherencia, que tanto me interesa de los escritores, habla de la honestidad de su obra literaria así que, a un tiempo, habla de su propia honestidad.
En este recetario de vida y muerte que es Pulpo en su tinta, Will Rodríguez desgrana, como quien no quiere la cosa, retazos de carne viva. Eso es lo que nos llega, lo que con tanta certeza nos salpica, la osadía de sus personajes, la grandeza de las historias más pequeñas. Precisamente algunos de estos cuentos, los más breves, pequeñas píldoras poéticas, tienen el contundente efecto de un mazazo en la nuca y te hacen cómplice de sus protagonistas: de esa cebolla que muere con la dignidad en todo lo alto, de ese inmueble –uno de mis cuentos favoritos- que en el espacio de un anuncio por palabras, encierra la felicidad y la tragedia de una familia y de sus circunstancias…
Es Will, además, un escritor generoso con sus personajes, deja que ellos decidan cómo quieren vivir, cómo quieren morir, deja entrar a los muertos (como Juan Rulfo) por la casa, con idéntica naturalidad; permite el desarrollo de todas las pasiones en cualquier escenario, no juzga, no les estrecha miras, consiente los errores apartándose a un lado para dejar pasar a las historias.
Sin embargo, no dejo de notar su mirada bromista y socarrona sobre lo que sucede, sobre la trascendencia de las cosas menudas y la simplicidad de lo que se supone relevante. Ahí está él para advertir a los lectores de la perversidad que pueden encerrar las imágenes de colores más limpios y darnos la oportunidad de comprender, con máxima ternura, a bichos raros y perros con dos cabezas.
El lenguaje empleado en los relatos se aleja de cualquier impostura y nos permite pasearnos con comodidad por lo contado, otro matiz digno de agradecer y que además dota a los textos de una absoluta efectividad, sin dobleces y sin interferencias.
Pulpo en su tinta y otras formas de morir posee la capacidad de mezclar ingredientes rotundos que, lejos de abrumarnos el olfato o el paladar, consiguen estimular nuestro apetito y nos hacen pedir una nueva ración de esos platillos
Will me dijo una noche que no le importaría morir joven, ser un bello cadáver. Paradójicamente, en esa disposición descubro su absoluta y valiente entrega vital, entendiendo la muerte no como pérdida sino como el resultado categórico, e incluso venturoso, de haber vivido.
Degustemos entonces lo que cocina Will Rodríguez sin miedo a resultar envenenados a pesar de los polvillos de arsénico que condimentan varias de sus recetas, vivamos sin miedo nos pide el autor, vivamos hasta el último aliento, pero vivamos del todo.
En la presentación, me acompañaban Óscar Esquivias y Uberto Stabile, ya con un pie en Brasil. También tuve la suerte de encontrarme allí con Alberto Pérez que canturreó un ratito como sólo él sabe hacerlo, con la orquesta simpática de su propia voz. Marta Tucha, un encanto de artista, me ha enviado estas fotos.

Con Uberto y Will

Will firmando

Unas cañitas después en La Dolores, qué mejor!!!