Foto de Ángel Muñoz

miércoles, 7 de mayo de 2008

Mirando la espiral

Ha aparecido esta reseña sobre mi libro "El círculo de Newton" en el suplemento cultural de La opinión de Tenerife. Es un punto de vista.
Los versos salen de quien los escribe y ahí se nos vuelven ajenos así que la interpretación ya es de los otros, por eso las palabras sobreviven, a fuerza de ser respiradas por diferentes bocas. Esto ya es de agradecer.


LA EXTRAÑEZA COTIDIANA DE VIVIR
M. CINTA MONTAGUT
Este libro de Inmaculada Luna (Madrid 1966) es el segundo de su autora que recibió con su primer libro Nada para cenar el Premio de poesía Villa de Leganés en 2005. Se trata de un poemario fresco, joven, con una voz lírica muy personal en el que destacan dos constantes, dos temas o dos enfoques que se desarrollan a lo largo de todo el libro: la vida cotidiana y el amor.
Tanto en uno y otro tema encontrados un tono de desolación que en muchos casos es extrañeza, una mirada un tanto desencantada, cínica, pero sin llegar a ser amarga. No puede ser de otra manera para quien contempla la vida contemporánea, el mundo lleno de desigualdades, de problemas.
El poemario comienza con unos versos que funcionan como un lema introductorio y que los editores, con gran acierto, reproducen en la contraportada del libro. Los versos dicen:
“Me paso la vida derribando puertas/completamente abiertas”. Hay en ellos una especie de a priori que en un primer momento puede dejarnos perplejos: es como si la autora nos confesara
que no va a encontrar nada en su búsqueda personal a través de la palabra poética. Pero nada más lejos de la realidad, las puertas que pueden entenderse como una metáfora del mundo que antes han explorado otras voces, otros poetas, al estar abiertas ofrecen a la autora la posibilidad de explorar desde su particular punto de vista las realidades cotidianas más nimias, el hielo en la coca-cola, una uña que se rompe, una peli de miedo, para desde ellas ofrecernos un fresco moral de la existencia, muchas veces concebida como una destrucción que no tardará en llegar. En uno
de sus poemas dice: “Una vez que el sistema se haga trizas/veremos qué pedazos aguantan el envite”.
El amor es una realidad física que se aparta totalmente del romanticismo, a veces está vista con distanciamiento, como nadando y guardando la ropa.“Me atrapas/y me enredas en
esa gasa turbia donde el deseo es viable”, dice en uno de sus poemas. No hay entrega sino permanencia del ser individual que comparte.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

A mi me parece que quien ha hecho la reseña no se ha enterado de nada. Pero ese es el riesgo que corre el autor. Siempre.
Un abrazo, bruja buena.

Inés

Uno que mira dijo...

Me ha recordado una anécdota de Isabel Allende que en la presentación de su libro La casa de los espíritus que tras oír lo que el presentador decía de los logros y las intenciones del libro le miro extrañada y le preguntó "¿yo he escrito eso?".

Y también una reflexión de Vicente Aleixandre en el discurso de aceptación del Nobel sobre el acto de escribir poresía: planteaba que el poeta con los poemas lo que hace son preguntas que el lector responde con su lectura. Y esa respuésta no es única, y no coincide necesariamente con la que el poeta hace cuando lee sus propios poemas.

Y que en fin, que eso te pasa por pasarte la vida derribando puertas completamente abiertas.

Un beso.