Foto de Ángel Muñoz

domingo, 11 de mayo de 2008

Seis mujeres, seis ritmos

No siempre sucede pero, a veces, las diferentes voces se caen simpáticas. Se escuchan las unas a las otras. Las palabras se dan codazos de complicidad, se miran, se huelen, se aspiran satisfechas. No ocurre siempre pero, a veces, por casualidad, las orillas se acercan de verdad y todo encaja. Eramos seis mujeres apoyadas en una barandilla. Seis mujeres tan sólo casualmente. Con cosas diferentes que contar. Con voces que salen de adentros distintos. De pies y brazos y cabezas y cuerpos divergentes. Pero hay relajo en el ambiente y ganas de contar. Las seis que bailan al sol lo hacen con varios ritmos pero la danza resulta armónica.
Yolanda compra el primer ejemplar de Las mujeres no tienen que machacar con ajos su corazón en el mortero. Me dice que no se lo dedique porque si no le gusta lo piensa regalar. Hoy me ha mandado un mail pidiéndome el autógrafo. Je, me ha encantado.
Voy a contaros algo de las poetas que anoche se atrevieron.
De Mada Alderete, hasta ahora, sólo había leído y escuchado los poemas escalofriantes de “La casa de la llave”, ayer la descubrí descarada y brutal tanto en las cosas nuevas como en otras antiguas. Me dejó boquiabierta. Bravo Mada!
A Déborah Vukusic la conocí ayer mismo. Y…, uf, tremenda niña. Acaba de publicar “Guerra de identidad”. Aún no lo he leído pero lo tengo que hacer ya mismo. Después de lo que he escuchado de su boca, no pienso perderla de vista. Es una de esas osadas que no se olvidan.
Silvia Rodríguez había presentado en el Ateneo el viernes por la noche su nuevo poemario “Shatabdi Express”. La estuve escuchando allí y sus versos me parecieron honestos y bien contados. Su pulsión es rica y tiene una mirada interesante sobre el mundo. Sin poses.
Verónica García leyó poemas de “Lapso” y otros inéditos. Tengo que escuchar o leer algo más para poder deciros algo. Me despistó.
Mi querida Ana Pérez Cañamares, como siempre, emocionante y magnífica en su sencillez. Es de esas personas que sólo saben escribir para conmover. Yo cada día le cojo más cariño porque además de buena en lo que hace es la mejor compañera de cañas. Besos guapa!
En fin una noche preciosa, con la emergencia además de más proyectos nuevos y dichosos, con la visita de mi amiga Paloma, que llegó como casi siempre al amén pero a tiempo de tomarnos algo y darnos besitos y abrazos.
Y con mi Tito asomando los ojos por entre los libros de la estantería para verlo todo sin ser visto. Y yo, mientras leo, le hago algunos guiños sin que nadie se entere.






Mada Alderete


Deborah Vukusic