Foto de Ángel Muñoz

lunes, 6 de octubre de 2008

Leyéndome mientras leo


Estaba leyendo a Zarraluki cuando empezó tu actividad. Continué unas cuantas líneas y, al poco, las palabras se me cayeron en la cara.
Respirando bajo el libro me llegaba el aroma más profundo del papel, como si me encontrase dentro de una soledad demasiado ruidosa.
Mientras, el lagarto de tu lengua exploraba mis pliegues y tus dedos leían las grafías desiguales de mi cuerpo.
El libro dio un brinquito hacia mi boca. Vi cómo me observabas al detalle como quien ha encontrado una especie rarísima de insecto.
Otro salto y el libro se me para en el pecho. Ya entiendo el jueguecito que se traen las letras sobre mí, me entran y me salen para que te resulte más sencillo leerme, para que puedas componer esta memoria nuestra tan llovida y caliente.
El papel y la tinta, ahora sobre mi tripa, se aventan con cada movimiento, al ritmo exacto de los estertores.
Se abre del todo una gigante a, se rompen los puntos de las íes hasta hacerse partículas de luz, las oes se convierten en grito de purísimo asombro y una ese mayúscula y hermosa se desliza sutil hasta mis muslos, como en una caricia curva y determinante.

Cuando recobro la noción del mundo, todas las páginas del libro aparecen en blanco.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

A día de hoy, sólo hay tres blogs que han conseguido engancharme: el tuyo, el de Isabel Huete y el de Rafa Reig. Gracias por mantener el canal abierto. Leerte es un placer.

Inés- Icecube

Inma Luna dijo...

Inesita, inés, eres un solete, gracias a ti por asomarte a mi ventana. Ahhh y felicidades!!!!, que todos los santos tienen octava. Muas!

Uno que mira dijo...

Si eso te pasa con Zarraluki no quiero ni pensar, por ejemplo, lo que te puede pasar con Clarice Lispector.

Por ejemplo.