Foto de Ángel Muñoz

miércoles, 18 de agosto de 2010

Inmersa

Me he pasado la vida intentado ser feliz, sí, puede que os parezca estúpido, pero, en fin, cada cual con su historia. Yo nací con la sonrisa fácil, la mirada chisposa y me vi en la obligación de aprovecharlas. Siempre he pensado que el sufrimiento no nos podía enseñar nada, que era mejor evitar los pinchazos, los ratos malos, los oscuros presagios, las pesadillas. Pasa el tiempo, los años, y llegan situaciones a las que es imposible volver la espalda. Entonces entras allí en los túneles, en medio de los temblores, del terremoto y te das cuenta de que, a pesar de la angustia que puede provocarte la falta de equilibrio, aprendes cosas, cosas que forman parte de la vida, de la VIDA con mayúsculas, con toda la acidez de su savia. Las personas entonces se te muestran desnudas, con sus debilidades o su empuje y tú, yo, también he de tomar mis decisiones y atreverme del todo a tasar mi equipaje, que cada vez es menos, o es más, no estoy segura.

2 comentarios:

Ana Pérez Cañamares dijo...

te lo tengo que decir: te admiro y te quiero.
Creo que al ir creciendo acarreamos más equipaje, pero vamos eligiendo aquel que no pesa, aquel que los demás, al querernos, hacen ligero.
Se me ocurre.
Besos

Voltios dijo...

joder inma, de eso se trata según se madura, que no es lo mismo que crecer en edad física, tenemos que saber que es lo que nos sobra para hacer el resto del camino que nos quede y como narices queramos, más livianos. un abrazote vecina, ya andas por aqui?