Foto de Ángel Muñoz

domingo, 10 de abril de 2011

Yo pisé a bugs bonny


Lo insólito tiene brillo
enerva la papilas gustativas.
Si no temes, si arrancas la losa metálica que se encaja en el plexo solar. Si sales y buscas el olor de los lilos, el olor de la noche grande y abisal y negra.
Si te pasas la lengua por los dientes como un animal cualquiera, un animal hambriento.
Si no buscas.
Si no escuchas el ruido atolondrado de la olla a presión.
Lo insólito es el sabor del asfalto cuando se aprecia su aspereza y algo te recuerda que debajo hay tierra, húmeda, viva, con lombrices exploradoras, con toda clase de bichos que buscan la salida hacia la superficie. Y tú, sin embargo, lo único que quieres es entrar, sumergirte, encontrarlo.
Un día lo pisas, cruje bajo la suela del último paso. Está ahí. Lo insólito te recuerda que es posible.

4 comentarios:

Ángel Muñoz dijo...

lo insólito te recuerda que es posible..... uhm, qué bueno!

coco dijo...

Fuiste tú!!!!
(Anda, llévame...)

GASTROPITECUS GLOTÓN dijo...

Me gusta lo irregular de piel de la tierra, en ella lo liso no es hermoso ni tiene memoria. Debajo de la piel las palabras acechan y si dormimos la siesta sobre la tierra ahora, en abril, nos empapan los labios y nos saben distintas, embriagan como vino bebido con deseo.
Lejos de lo previsible, los alérgicos al traje o al tacón, el despacho y el ruido, descubrimos lo insólito, la sorpresa, el asombro que dices, el mordico, la mano que se cuela, un verso afilado para pelar la fruta de los postres y, sobre todo, esa certeza.

Luna dijo...

Ángel, para que no se nos olvide...
Coco, qué bien que te vengas.
Gastroamigo, esta semana santa aprovecharé para tocar tierra, esa que está debajo del asfalto y encima del misterio.