Foto de Ángel Muñoz

jueves, 11 de septiembre de 2008

Con una inquietud que levanta la tapa de las alcantarillas










No sé jugar a nada.
Ahora parece que la niebla
cumple su compromiso de forrarme las manos.
Es lo que tiene ir de avispada,
perderse en casas grandes,
imaginarse entera desde el principio.
Me hablan de mi vida
quienes la desconocen
y admiran lo lustrosas que dejé las ventanas.
Pero todo retumba todavía
como retumba el eco de mi mínima gracia
en un montón de trapos que nunca sacudí.
Me rebana el aliento
admitir episodios
en los que fui un burro caminando derecho
obviando precipicios y montones de mierda a cada lado.
Y sigo sin saber
si en tanta incertidumbre queda algo de mí,
si ahora me miro fijamente
y puedo abrirme en dos sin malolerme,
si es verdad que encontré todo el paisaje
que habitaba en mis venas
o hay que seguir cortando.
Tengo frío porque gotea el grifo de la ducha,
porque no es fácil estar sola,
porque no lloro nunca
y duermo a trompicones.
Tengo miedo porque me toca hablar conmigo
y la conversación es delicada y tensa.
Ahora no tengo la palabra tan fácil,
me cuesta sonsacarme.
Quiero saber antes que nada
dónde coño viví todo este tiempo.

9 comentarios:

ella dijo...

Eres inteligente, así que averiguarás dónde viviste, aunque, ¿de verdad necesitas saberlo? También eres fuerte. Mira hacia adelante. Sé que cuesta, y mucho, pero eso será lo único que te permita volver a recordar los juegos (porque sabías jugar, no lo dudes).

Besos orgiásticos

Uno que mira dijo...

Uy. Qué tropezón más tonto. Creí que tenías claro "que era la labor que querías llevar a cabo (...), el trabajo que te correspondía en ese tiempo mientras estaban sentados lo que no sabían que habían de perseguirte, (...) buscar la fórmula perfecta del contorno donde se te permitiera respirar. Nada más".

La libertad produce estos vértigos. Que ya te conté el cuento de la rata que salió del laberinto y se preguntaba cómo se hacía para caminar sin las paredes.

Y de todo se aprende.

Sabes donde buscar(me).
Ánimo.
Y muchos besos.

Brisuón Çafrén dijo...

¿En la luna?


Caminar con gravedad es duro pero se puede.

libertad dijo...

...Reconozco esa inquietud, pero... tú sabes que la inquietud se pasa, que unas cosas suceden a otras y que nadie, en ningún caso, debe machacar su corazón con ajos en el mortero...Ánimo. Estoy aquí.
Un beso grande

Antígona dijo...

La verdadera vida siempre parece estar más allá de uno. Allá a lo lejos. Tal vez en los otros. Pero no te engañes. Eso no es más que una ilusión. La zanahoria para que sigamos caminando hacia adelante pero que en los momentos bajos nos sabe a fibra amarga.

La verdadera vida está en ti. En cada uno de nosotros. También en el tiempo en que ahora no te reconoces. Ya llegará el reconocimiento.

¡Un beso!

Anónimo dijo...

Has estado siempre donde tenías que estar. Ahora estás dónde tú quieres.
Mil besos. (ya he vuelto!!!!)
Luz.

Isabel Huete dijo...

Precioso poema sobre la incertudumbre. Es difícil caminar sin echar de vez en cuando la vista atrás, pero el paso que nos debiera interesar realmente es el siguiente que vamos a dar, sólo para avanzar. La imagen que en cada momento se refleja en nuestro espejo en la que nos debe importar.
Un beso grande.

Inma Luna dijo...

Ella, creo que sí, que me vendría saber algo de aquello pero duele reconocerse en algunas fotos.
Uno, que tenía claro..., je, eso va y viene por momentos y certezas, las mínimas.
Brisuón, quizá fuera justo al revés.
Libertad, esa es la historia, escapar sin dolor pero..., se puede? se debe?
Antígona, das en el clavo, ahí está todo el curro y lo bueno y lo que no lo es tanto.
Luz, qué generosa forma de mirarme, bienvenida ;)
Isa, por supuesto, siempre el próximo paso pero no tienen que quedar heriditas molestas en los pies para eso.
Besos agradecidos para mis certeros comentaristas, amigos.

Anónimo dijo...

Me gusta tu expresión, transmites un sentimiento muy sincero.