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jueves, 27 de agosto de 2009

Algunas pinceladas de tono dominante

Foto de Margarida

A veces me pregunto si no soy un poco tiquismiquis con los temas que atañen a las mujeres, me lo pregunto y no tengo más remedio que responderme que no.

Hace unos días Isabel contaba esta historia en su blog, una historia que me hizo reflexionar sobre el hecho de que las mujeres siempre tengamos que estar prevenidas ante el engaño, que tengamos que sospechar de cualquiera que parezca valorar nuestras aptitudes y que, lamentablemente, en muchos casos, esas sospechas se confirmen. Me parece realmente triste que algunos hombres intenten conseguir echar un polvo a base de engaños, cuando no, de violencia, dramático asunto.

No es necesario buscar mucho, podemos abrir cualquier periódico y observar la situación de la mujeres en lugares como el Congo (donde se llevan su parte en el conflicto bélico a base de torturas y violaciones), en Afganistán (donde ocho de cada diez mujeres sufren violencia doméstica, entre otras muchas formas de violencia) y, sin irnos tan lejos, ahí, a la vuelta de la esquina encontramos mujeres asesinadas, mujeres sometidas abusos permanentes por el uso de la fuerza y, algo que me continúa sorprendiendo, una imparable violencia sexual. A lo mejor soy ingenua pero no soy capaz de comprender por qué se utiliza la sexualidad como agresión, por qué los hombres pueden encontrar placer en esta acción terrible cuando el sexo debería ser siempre un modo humano y placentero de relacionarse.

Pero, por otra parte, también he observado actitudes preocupantes en algunas mujeres. Siguen chirriándome comportamientos que fomentan los tópicos menos convenientes, la sumisión, por un lado, y la cosificación (feo palabro), por otro. Videos musicales, programas de televisión, internet o literatura (sí, literatura, incluso esa escrita por mujeres supuestamente innovadoras que me pone los vellos de punta. Cuidado chicas, no le demos tantas vueltas a la tuerca que nos pasemos de rosca), alientan estos modelos.

La historia de la antropología está plagada de ejemplos de imposición masculina, de patriarcado y, por supuesto, de violencia y menosprecio hacia los valores femeninos. Pero lo cierto es que hoy en día sigo escuchando opiniones de hombres y mujeres que me espantan, que me hacen plantearme lo poquísimo que avanzamos en el terreno de la igualdad de derechos, en el terreno de mostrarnos, comportarnos y relacionarnos como personas sin hacer bandera de los roles que nos llevan a lugares poco beneficiosos tanto para unos como para otras, pero especialmente para otras, para aquéllas que se llevan la peor parte.


14 comentarios:

Uno que mira dijo...

Qué difícil contestarte así, en un comentario que dejas al vuelo para decir acabo de estar un ratito contigo...

Pero quisiera dejar algunas pinceladas de tono de contraste, porque soy hombre, y no me reconozco en ninguna de las actitudes que pincelan el tono dominante.

Y creo que quizá ahí está el error de fondo, que no es que sean "temas que atañen a las mujeres", sino temas que atañen a los seres humanos, porque a mí, que soy hombre, me atañen igual que a las mujeres.

La violencia sexual es un tema complejo. Pero creo que va más en relación a la falta de educación sexual, o mejor dicho, a la comtinua deformación en la educación sexual que hemos recibido, aunada al fenómeno del mercado.

Se mercadea con el deseo y se trafica para sacar dinero. La pornografía es sobretodo un negocio que muele miles de millones de euros, y los personajes de las películas pornográficas (que son el 90% de la "educación sexual" que ha recibido la clientela), no se comportan como seres humanos. Hay, de hecho, una eliminación total de todo rasgo de humanidad -la seducción, el cortejo, lo que son nuestros ritos de apareamiento, si así lo entiendes- para ser animalidad pura.
Eso, unido a una demonización de la sexualidad por una cohorte de seres reprimidos, constreñidos y (pásmate) voluntariamente castrados capaces de pontificar de manera demoledora y quedarse tan panchos con el aplauso de una feligresía en la que uno no puede pararse a pensar sin sentir muchísima tristeza.

Y ahora voy a ser todo lo objetivo que pueda, lo que puede resultar cínico: los hombres encuentran placer en esa acción terrible porque trasguedir una norma moral es excitante, sexualmente.

Necesitaría desarrollártelo, pero yo sólo venía a decirte hola. Y claro, estas cosas mejor se hablan con una cerveza que se escriben con la legaña puesta. Así que tú me entiendes y yo te digo que sí, que dramático asunto, y que las políticas tienen una claridad tal de ideas equivocadas, que creo que esto no sólo ira para largo, sino que en una sociedad tan degradada en lo moral y tan deformadora, irá a más, por mucho que se persiga al agresor con todo el peso de la ley.

Un beso, guapa.
Un beso humano y muy masculino.

Inma Luna dijo...

Hola Unito, me alegro mucho de verte por casa y estoy de acuerdo en muchas de las cosas que apuntas.
Como tú dices, no es un tema fácil de explicar así, de comment a comment, pero el hecho es que a mí no me parece que estas cuestiones nos atañan "igual" a hombres y a mujeres. No digo que no comprendas, que no te preocupe, que no te indigne..., estoy segura de que sí (a ti y a miles de hombres, y esto no es peloteo, de verdad, lo pienso) pero no experimentas en tus carnes ese dolor, el miedo, la "precaución" y, eso, no es que sea un orgullo ni tampoco interés en poner medallas a nadie, pero creo que es un hecho, como poco, estadístico.
Todo lo demás, me parecen reflexiones interesantes y que seguramente complementan mi visión. Así que gracias.
Besos humanísimos para ti.

Adolfo González dijo...

Unas pinceladas de opinión (tengo muchas más, pero no quiero hacer un comentario muy largo:

-No hay dos personas iguales, independientemente de si son hombres o mujeres.

-La mujer debería ser quien ocupe todos los puestos de responsabilidad públicos.

-Igualdad de derechos, por supuesto.

-No tiene porqué desconfiar más la mujer del hombre que el hombre de la mujer si es al concepto de igualdad a lo que se le quiere buscar justicia. Eso es infantil y, sobre todo, prejuicioso.

-A las mujeres pueden gustarle los hombres difíciles de dominar y son entonces muy capaces de utilizar al fácil de dominar como el pescador la caña.

-Un hombre, es decir, un hombre o una mujer, no puede vivir muerto de miedo, desconfiando de todo. La vida se nos va.

Besos.

Inma Luna dijo...

Gracias por tus opiniones Adolfo pero creo que hablamos de cosas distintas.

Inma Luna dijo...

De todos modos, quiero aclarar que en este post me refiero a unos temas muy concretos que creo que afectan definitivamente más a las mujeres pero que seguramente nos preocupan tanto a unos como a otras.
No creo que el sufrimiento sea patrimonio de ningún sexo, lamentablamente a cualquiera le arañar.

Inma Luna dijo...

le puede arañar, quiero decir.

pau dijo...

El problema de las relaciones entre sexos, que no sexuales, es que muchos machos, la mayoría, aún se creen miembros del sexo fuerte y las hembras del débil. El día que la mujer deje de sentirse débil, el hombre cambiará de costumbres, no hay duda, no va a quedarle más remedio.
El hombre, acomplejado de ser superior, termina considerando a la mujer como objeto o un bien de consumo. Este hombre no conoce el buen camino de la seducción, porque ya lo ha comprobado antes, no es la primera que cae una mujer en sus redes. Y es que entra dentro del juego de algunas mujeres, que se dejen seducir por una joya, un traje bonito y caro, un viaje...
Lo que sucede en Afganistán es bochornoso para todos nosotros, mujeres u hombres, que financiamos y votamos a unos ejércitos y a unos políticos, para que mantengan a unos gobernantes corruptos y onanistas.
En Afganistán las mujeres son tratadas peor que los animales y mueren como moscas. Últimamente se autoinmolan quemándose vivas antes de ser vendidas, violadas y recluidas por ley.
Es interesante conocer la lucha de Malalai Joya, en uno de mis dos blogs publico un tema sobre ella y su país.

Inma Luna dijo...

Pau, qué alegría verte por aquí. Totalmente de acuerdo con lo que dices, el respeto empieza por una misma. Leeré con atención lo que me propones. Besos.

NoSurrender dijo...

Bueno, yo no creo que los hombres, por ser hombres, no tengamos también que estar prevenidos ante el engaño y que debamos sospechar de quien dice valorar nuestras aptitudes. No creo que ni hombres ni mujeres debamos etiquetarnos por lo que tenemos entre las piernas. Conozco hombres y mujeres de todo tipo. Y yo, como hombre inevitable, no puedo identificarme con la expresión “no soy capaz de comprender por qué se utiliza la sexualidad como agresión, por qué los hombres pueden encontrar placer en esta acción terrible…”. No hay nada más lejos de mí y de todos mis amigos hombres que la violencia sexual. En cambio, sé de mujeres aficionadas al sadomaso o a la humillación sexual.

Yo creo que Europa no es Afganistán. Que aquí la cosificación sexual se ejerce sin discriminación de sexos, y que su dueño es la Publicidad. Todos somos víctimas, hombres y mujeres, de los modelos de comportamiento superficial y consumista que también han conquistado el mundo de lo sensual.

besos!

Inma Luna dijo...

Vamos a ver, Sr. Lagarto, que este post no es un ataque al sexo (que no me gusta lo de género) masculino. No lo es para nada, así que no es necesario que os defendáis. Hablo de algunos hombres, de los hombres que agreden, de los que humillan, de los que abusan...
Por supuesto, cómo te vas a identificar con esa frase?? Estoy hablando de VIOLADORES, no de hombres, no comprendo esa violencia sexual que, en mi opinión, nada tiene que ver con las prácticas sexuales (por extrañas que sean) que uno, una, o varios y varias, lleven a cabo libremente.
Por supuesto que hay hombres y mujeres de todo tipo, de acuerdo también en el tema de la publicidad pero yo estaba hablando de situaciones concretas, de hechos concretos y... otra cosa, ¿qué quieres decir con que Europa no es Afganistan?, ¿que no tenemos de qué preocuparnos?, ¿qué son cosas que sólo les pasan a "los otros"?, ¿cerramos los ojos ante eso, también miramos para otro lado respecto a la situación de África?
No pretendo etiquetar, sólo quiero expresar mi desconcierto y mi indignación sobre algunas actuaciones que, en estos casos, llevan a cabo, algunos hombres.
Y, por último, no se me olvida la responsabilidad de las mujeres a la hora de respetarnos y hacernos respetar como personas sin caer en las mismas actitudes que criticamos.
Besitos

Anónimo dijo...

Alejandro Rios Zamacona, Hola, primero que nada felicitaciones, voy a seguir tu blog de cerca, me parece bastante interesante.

Anónimo dijo...

El que ha dicho cosas más coherentes es Adolfo González.

Anónimo dijo...

Respondiendo a tu pregunta, sí que eres un poco tiquismiquis, un poco pesada con el tema. Acaso debe el hombre machacar con ajos su corazón en el mortero?

Aportas poca cosa al humanismo auténtico, que no entiende de géneros.

En realidad, eres una feminista bastante desfasada, fuera de lugar, insoportable, pero la gente no te lo dice para que no te arañe más el sufrimiento, algo de lo que dudo sepas más que yo.

Inma Luna dijo...

Pues no, anónimo, desde luego no soy partidaria de que nadie machaque su corazón. Tampoco creo que el sufrimiento sea ningún mérito.