Foto de Ángel Muñoz

sábado, 15 de diciembre de 2007

Arritmia

Estoy hirviendo los tarros de mermelada de naranja. Hacen chaca, chaca, chac, como el traqueteo de un tren antiguo. Estoy hirviendo los tarros de mermelada de naranja y tengo levísimas palpitaciones, un ligero descontrol en el ritmo del corazón, desde que desperté esta mañana. Hace tac, tac, tac y, de pronto, noto una especie de zapateao en el pecho, un saltito flamenco, luego el latido vuelve a la normalidad durante algún tiempo, como pasa con todo. Estoy hirviendo los tarros de mermelada de naranja, me ha salido un poco amarga, me gusta así, que el sabor no se deje arrasar por el azúcar, que se sepa lo que se está comiendo, la naranja y la cáscara, el corazón y sus caóticas palpitaciones.
Hace frío en Madrid, algo de viento, y la persiana de la sala se estremece a cada rato. Hace clac, clac, clac y me distrae de lo que se suponga que estoy haciendo. Me trae recados de la calle y me pongo a mirar a la gente que pasa, caminando deprisa, encogidos, riendo o dándose la mano. Todo late, cada cosa a su ritmo, mientras hiervo los tarros de mermelada de naranja.
Mientras hiervo.
Sin embargo, a simple vista, alguien podría decir que aquí reina la calma.

5 comentarios:

merluzo en escabeche dijo...

y solo querías que la noche llegara para hablar con las teclas, en tus secretos, pero parece que no, que el tarro de mermelada ha hecho que tu corazón se exprese, claro que a su ritmo

coco dijo...

Aquí también reina la calma, querida. La escarcha helada de día. Y la arritmia de este, mi, complejo de autista. Que algunas veces me invade con más fuerza que otras. A veces me enclaustro en mi piel y me aislo del mundo. Leerte me saca de mí, me despierta. Como cuando se le da la vuelta a un guante o escuchas hablar a un mudo.

Inma Luna dijo...

Da golpecitos, Coco, rompe la cáscara, eclosiona. Besitos.

Isabel Huete dijo...

Veo que estamos unidas en la arritmia... Hubo un tiempo que creía que se producía porque mi corazón estaba furioso conmigo. Luego comprendí que sólo eran avisos esporádicos para hacerme comprender lo vivo que estaba.

Inma Luna dijo...

Me gusta esa segunda teoría, Isabel. Besitos.