Foto de Ángel Muñoz

viernes, 30 de julio de 2010

Las nubes agrietadas


Desvía la mirada cuando le pregunto hacia dónde se va. Él no quiere saberlo, puede que yo tampoco. Si me fijo en sus ojos sólo se ven retazos de nubes agrietadas. Mi padre se aleja hacia algún lugar desconocido y silencioso mientras tiramos de él para que permanezca con nosotros; pero se cansa, le cansamos, le aburren y le hastían todas nuestras preguntas, y baja la cabeza como si todo esto ya no fuera con él.
Mi padre camina por la arena de una playa remota sin decirnos adiós, sin compartir ese nuevo paisaje que envuelve su cerebro. Nos empeñamos en que sepa qué día es hoy cuando él está viviendo en una bola de cristal en la que los relojes se dan de bruces con el espacio inmenso del vacío.
Le acaricio la mano, a veces me sonríe y otras me la retira como un niño enfadado. Sé que en algún lugar de su memoria caprichosa se acuerda bien de cuánto le queremos.
Me gustaría que sólo pasease por escenas fantásticas y amables, por lugares poblados de flores que le gusten, empanadas y churros; que se invente recetas y se imagine plantas que por aquí no existen, que su mente le libre del carro del oxígeno, de la silla de ruedas, que nos traiga regalos cuando regrese a casa.

4 comentarios:

Voltios dijo...

joder inma, joder

FRANK dijo...

diosa, escribes como diosa besos.....

Hache dijo...

Espero que te guste cómo ha quedado.

Besos.

Héctor.

http://www.murciaradiofusion.org/archives/1387

Furtiva dijo...

Porque todos nos hemos fugado y vuelto a ratos al hogar; porque amar no es algo que pase por la conciencia; porque esperas a tu padre tomándole la mano y deseando para él los mejores sueños, las mejores realidades...

Es hermoso. Muchas gracias por compartirlo.